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Papa Francisco llamó a facilitar la ayuda humanitaria en Venezuela durante la misa de Pascua


Durante la misa del Domingo de Pascua en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, el papa Francisco pidió por la resolución de los conflictos que aquejan a Venezuela y que hacen sufrir a los más desprotegidos.


Su Santidad oró para que se alcancen “soluciones prácticas e inmediatas en Venezuela orientadas a facilitar la ayuda internacional a la población que sufre a causa de la grave coyuntura política, socioeconómica y sanitaria”.


Francisco llamó el domingo a la solidaridad en todo el mundo para enfrentar el “desafío de la época” que plantea la pandemia de coronavirus, mientras los católicos de todo el mundo celebraban un solitario Domingo de Pascua, obligados a pasar el día más alegre del calendario litúrgico cristiano en sus casas atendiendo a la cuarentena y en muchos países del mundo entre los dolorosos recordatorios de la devastación provocada por la pandemia.


En el Vaticano, Francisco celebró una misa en una Basílica de San Pedro casi vacía, con unos pocos fieles simbólicos sentados uno por banca y con la alabanza de “Kyrios” resonando en los suelos de mármol.


Normalmente, la Plaza de San Pedro estaría llena de flores frescas en el Domingo de Resurrección, con tulipanes y orquídeas convirtiendo la columnata de la plaza en un festival de color, subrayando el mensaje de renacimiento y vida del feriado.


Sin embargo, este año la plaza se veía desierta. Barricadas policiales rodeaban el lugar, impidiendo el acceso cuando normalmente habría decenas de miles de personas para escuchar la bendición del pontífice “Urbi et Orbi” (“A la ciudad y el mundo”).


En lugar de eso, Francisco permaneció adentro, subrayando la soledad que enfrenta toda la humanidad en medio de las órdenes de aislamiento para evitar más contagios.


En su tradicional discurso de Domingo de Resurrección, Francisco pidió a los líderes políticos proporcionar esperanza y oportunidades a los millones de desempleados nuevos y exhortó a la Unión Europea a dar un paso adelante al “desafío de la época” planteado por COVID-19, que ha azotado Italia, España y otras naciones europeas.


Dio oraciones especiales por los enfermos, los muertos, los ancianos, los refugiados y los pobres. También ofreció agradecimiento y aliento a los médicos y enfermeras que han trabajado “hasta el agotamiento y con poca frecuencia a expensas de su propia salud”.


“Este no es un momento para el egocentrismo, porque el desafío que enfrentamos es compartido por todos, sin distinguir entre las personas”, afirmó.


En su vigilia del sábado por la noche, el papa Francisco instó a los fieles a no dejar que la soledad y el dolor de la pandemia de COVID-19 les prive de la esperanza por un futuro mejor.

“Esta noche adquirimos un derecho fundamental que nunca nos podrán quitar: el derecho a la esperanza”, declaró Francisco.

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