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Expertos en salud diseñan estrategias para acabar con la cuarentena y volver a la "normalidad"


Todos los países del mundo, tarde o temprano, han entendido que la cuarentena es una medida obligada para detener la pandemia, aplanar la curva de contagios para no colapsar aún más los insuficientes sistemas sanitarios.


Pero la cuarentena no es sostenible indefinidamente por las consecuencias - psicológicas, económicas y de distinta índole - que ocasionará, por lo que científicos y expertos en salud pública han empezado a diseñar diferentes manuales de instrucciones para salir de las cuarentenas, y asegurarnos de que, cuando veamos la luz no generemos otro brote descontrolado de la Covid-19 que obligue a recluirnos de nuevo.


De todos los publicados hasta ahora, el más detallado es el Roadmap to Reopening ( Hoja de ruta para la reapertura) elaborado por dos exdirectores de la FDA de Estados Unidos, Scott Gottlieb, analista del American Enterprise Institute y consejero informal de la Casa Blanca, y Mark McClellan, director del centro de salud pública de Duke University, junto con especialistas en epidemiología y salud de la universidad Johns Hopkins.

El diario La Vanguardia entrevistó a McClellan quien aclaró que "el virus es el mismo en todos los países y los pasos que deben darse para vencerle son los mismos en todas partes”. Que nadie espere fechas ni plazos pero sí una guía clara con hitos que deben alcanzarse para pasar de una fase a otra o que nos dirán cuándo dar marcha atrás para evitar otro brote. “Llevará tiempo pero la planificación de cada fase debe empezar ya para tener listas las infraestructuras cuando sean necesarias”, apremia el estudio, que prevé que diferentes territorios avancen a diferentes ritmos.


Fase 1: Encerrados en casa


Más allá de imponer la cuarentena, los Estados deben estar en capacidad de hacer tests a todas las personas con síntomas y seguir el rastro –a través de su celular, por ejemplo, como han hecho en Asia– de posibles contagios para poder contactarlos rápidamente si es necesario. También debe contarse con medios para aislar e internar a los enfermos –“de forma voluntaria”, recalcan, a diferencia de lo que ocurre en China– en instalaciones cómodas y gratuitas.


Deben contar con la disponibilidad de tests serológicos para saber qué porcentaje de la población ha pasado la enfermedad y ha desarrollado anticuerpos. Y la cuarta, clave, el refuerzo de las infraestructuras sanitarias para que no vuelvan a verse desbordadas cuando llegue otra ola, que no debería ser tan dura, afirma McClellan.


Al fin y al cabo, el objetivo de las draconianas restricciones actuales es “aplanar la curva”. En esta fase, aconsejan, se debe educar a la población sobre el uso de mascarillas en los espacios públicos, ya que está demostrado que hay transmisión asintomática del virus.


Fase 2: ¡A la calle!


A la calle, al fin, pero con mascarilla y no todos, ni demasiado cerca los unos de los otros.


En esta fase “las escuelas y los negocios pueden reabrir y gran parte de la vida normal podrá recomenzar de forma gradual”. Algunas medidas de distanciamiento social, sin embargo, deberán seguir en vigor para impedir que la transmisión se acelere de nuevo, advierten.


Las reuniones de más de 50 personas deberían seguir prohibidas y la higiene de los espacios públicos y lugares de trabajo, reforzarse.


En esta fase, sin embargo, las personas mayores de 60 años o con condiciones médicas previas todavía deberán “reducir su tiempo en comunidad”.


Si los contagios se mantienen bajo control, esta fase debería ser más larga que la primera. Será el momento de “identificar a las personas inmunes” mediante tests serológicos, lo que les permitirá situar a más personas en primera línea de la lucha contra la epidemia (atención sanitaria, cuidado de enfermos), aconsejan.


No hay que bajar la guardia: si los nuevos contagios aumentan durante cinco días en un estado o si no se puede trazar el origen de todos los casos, como ha pasado en China, habrá que estar preparados para dar marcha atrás y volver a la fase uno en algunos sitios.


Fase 3: Bendita normalidad


Psicólogos y sociólogos advierten que es muy probable que no volvamos a ser los mismos, que nunca recuperemos del todo nuestra vieja normalidad. Pero llegará un día en el que se podrán levantar las restricciones. ¿Cuándo? Sólo cuando se haya desarrollado una vacuna eficaz y segura, algo que no se espera hasta dentro un año. Este verano podría haber ya nuevos tratamientos terapéuticos diseñados a medida para esta enfermedad.


Fase 4: La próxima, mejor


“Tras vencer a la Covid-19, debemos asegurarnos de que los países nunca más se encuentren desprevenidos para afrontar la amenaza de una enfermedad infecciosa”, recalca el estudio.


El contraste: "decisiones difíciles"


Sin embargo, La Vanguardia contrasta este estudio con la opinión menos optimista del profesor Michael Osterholm, experto mundial en bioseguridad, que desde febrero alertaba del riesgo de una pandemia global, discrepa de estos enfoques.


Teme que sea demasiado tarde para hacerse con la cantidad de kits de diagnóstico, respiradores o material médico de protección que requieren este tipo de planes. Son bienes escasos y van a seguir siéndolo en el futuro próximo. Los químicos necesarios para hacer los tests, por ejemplo, empezarán a escasear en unas semanas, afirma Osterholm, director del centro de investigación de enfermedades infecciosas de la universidad de Minnesota.


Pero los confinamientos actuales no pueden durar hasta que haya una vacuna que suprima el virus, por lo que las autoridades publicas deberán tomar “decisiones difíciles” para pasar a la fase dos y ser creativos en la forma de tratar los casos en los hospitales (por ejemplo, para optimizar el material protectivo disponible), propone Osterholm.


Es posible que mientras se reanuda parte de la vida pública y se pone el foco en proteger a las poblaciones de riesgo, sea necesario recurrir a las técnicas tradicionales de control de epidemias (como las que se usan para seguir la gripe). “No quiero que lo imposible se convierta en el enemigo de lo factible –declaró esta semana en la emisora NPR– y creo que eso es lo que estamos haciendo ahora”.

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